Unos científicos australianos en colaboración con estadounidenses han conseguido fabricar un ojo biónico e implantarlo en una mujer australiana ciega.
Suena a ciencia ficción, pero realmente consiguieron mejorar la vida de la paciente Dianne Ashworth, la cual padecía retinitis pigmentosa incurable. En el mes de mayo le fué implantado el dispositivo en el hospital de Victorian y un mes después lo activaron con éxito.
El artefacto fabricado por Bionic Vision Australia consta de 24 electrodos conectados con la parte posterior del ojo y unidos a un receptor que va adherido a la oreja a través de un cable. Cuando los electrodos reciben una señal del exterior a través de unas gafas especiales estimulan la retina, generando una señal que va luego al cerebro.
El ojo artificial devuelve al paciente una visión moderada, que le permite distinguir contrastes, objetos oscuros y diferentes tonos de luz.
En los próximos 18 meses los científicos trabajarán con Dianne Ashworth y otros dos pacientes con visión débil para probar diferentes niveles de estimulación eléctrica. La siguiente etapa del proyecto consiste en la instalación de una cámara que permitirá a los pacientes tener una visión más nítida del entorno.
La cirujano jefe del proyecto argumenta "lo que nosotros vamos a tratar de hacer es restaurar un tipo de visión que probablemente sea en blanco y negro pero que dará a los pacientes más movilidad".
Como dato interesante, la OMS muesta que hay 39 millones de personas ciegas en todo el mundo y 246 millones han perdido visión.
Los avances para las limitaciones físicas avanzan a ritmo lento, y asustan ya que cada vez está más cerca la fusión entre el hombre y la máquina. Podemos esperar un futuro muy biónico y tecnológico, nada bueno para los alérgicos a la tecnología.

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