Científicos coreanos han logrado inocular medicamentos con ayuda de un láser sin causar dolor al paciente. Los que tienen problemas con las agujas pronto podrán sentirse aliviados.
El grupo de investigadores de la Universidad de Seúl, en Corea del sur, podría revolucionar la manera en que se ponen las vacunas y otros tratamientos que sin más remedio debemos inyectarlos mediante las molestas agujas que perforan la piel. El método es utilizar un láser infrarrojo que permite inocular "la cantidad justa" de tratamiento a unos 30 metros por segundo.
La sección del chorro es aproximadamente como la de un pelo humano, y puede penetrar la piel hasta una profundidad de unos pocos milímetros, sin necesidad de dañar el tejido.
El profesor de ingeniería mecánica y aeroespacial Jack Yoh, dice que han logrado combinar un pequeño adaptador que contiene la medicina en forma líquida con un láser que genera una burbuja de vapor a alta presión, con el papel de director de fluido, de manera que el mecanismo libera el fármaco a través de una pequeña boquilla.
Otros científicos han desarrollado inyectores parecidos, pero son accionados mecánicamente mediante dispositivos de tipo pistón para meter los fármacos dentro de la piel, lo que deja menos control sobre el chorro y la dosis del fármaco.
El profesor argumenta "El microchorro inyector impulsado por el láser puede controlar con precisión la dosis y la profundidad de penetración del fármaco por debajo de la piel. Yo creo que el control a través de la potencia del láser es el mayor avance sobre otros dispositivos".
Actualmente están trabajando con una compañía para producir inyectores intercambiables para uso clínico de bajo coste, así que parece que el proyecto seguirá adelante librándonos por fon de las molestas agujas y del dolor. Es muy probable que otros grupos de científicos investiguen en este campo al comprobar la eficacia de lo ya comprobado por el grupo de Corea del Sur.
lunes, 17 de septiembre de 2012
jueves, 13 de septiembre de 2012
Los motores de fusión y de antimateria serán utilizados en futuras naves espaciales
Las reacciones nucleares de fusión
iniciadas por haces de antimateria podrían impulsar naves espaciales
ultra-rápidas en largos viajes antes del final de siglo, dicen los
investigadores.
Una nave impulsada por fusión podría
alcanzar Júpiter en cuatro meses, abriéndonos potencialmente partes de
nuestro sistema solar exterior a la exploración tripulada, de acuerdo
con un informe de la NASA de 2010.
Aún tendrían que solventarse una serie
de obstáculos – particularmente la producción y almacenamiento de
antimateria ― para crear una tecnología factible, pero algunos expertos
imaginan que podría estar lista en medio siglo aproximadamente.
Probablemente no es una tecnología a 40 años vista, pero, ¿50, 60? Bastante posible, y algo que tendría un significativo impacto en la exploración, modificando el cálculo de masa-energía-coste cuando se realiza la planificación”, dice Jason Hay, analista sénior de tecnología aeroespacial para la firma de consultoría The Tauri Group, en una presentación el pasado 29 de agosto en el grupo de trabajo Future In-Space Operations de la NASA.
La energía de fusión
El combustible para tal nave impulsada
por fusión probablemente consistiría en muchas pequeñas cápsulas que
contienen deuterio y tritio — los isótopos de hidrógeno que albergan uno
o dos neutrones, respectivamente, en sus núcleos. (Los átomos de
hidrógeno común no tienen neutrones).
Dentro de cada cápsula, este combustible
estaría rodeado de otro material, tal vez uranio. Se enviaría un haz de
antiprotones – el equivalente de antimateria de los protones, que porta
una carga eléctrica de -1 en lugar de +1 — contra las cápsulas.
Cuando los antiprotones impactan en los
núcleos de uranio, se aniquilan generando productos de fisión de alta
energía que inician las reacciones nucleares en el combustible.
Tales reacciones – por ejemplo la fusión
de núcleos de tritio y deuterio para crear átomos de helio-4 y un
neutrón — emiten enormes cantidades de energía que podrían aprovecharse
para propulsar la nave de distintas formas.
“La energía procedente de estas
reacciones podría usarse para calentar un propelente o proporcionar
impulso a través del confinamiento magnético y una tobera magnética”,
según afirma el informe de 2010, conocido como “Technology Frontiers: Breakthrough Capabilities for Space Exploration“, creado por la NASA con la ayuda de The Tauri Group y otros expertos.
La idea básica no es nueva: el Proyecto Daedalus, un estudio llevado a cabo por el Sociedad Interplanetaria Británica (British Interplanetary Society)
en la década de 1980, propuso un cohete de fusión para impulsar una
nave interestelar. Sin embargo, Las reacciones de fusión de Daedalus se
iniciarían gracias a haces de electrones en lugar e haces de
antiprotones.
Aún no hemos llegado hasta ahí
Aunque la fusión mediante antiprotones
es una tecnología prometedora, tiene varios serios obstáculos que
superar para que sea factible, dice Hay.
Tal vez el mayor desafío sea conseguir
suficientes antiprotones — que pueden generarse en aceleradores de
partículas — y almacenarlos el tiempo suficiente para hacer factible un
viaje espacial de largo alcance.
De acuerdo con el informe “Technology Frontiers“,
se requerirían unos 1,16 gramos de antiprotones para un viaje a
Júpiter. Esto puede sonar a poco, pero los niveles de producción
actuales se miden en milmillonésimas de gramo.
“Los antiprotones son extremadamente
caros; unos pocos gramos costarían varios billones de dólares”, dice
said. “Creo que la producción total desde la década de 1950 es del orden
de 10 nanogramos”.
Pero la producción de antiprotones
aumenta a una velocidad importante, añade. Por lo que tal vez la
tecnología podría ser el próximo gran avance en los sistemas de
propulsión espacial — en el año 2060 aproximadamente.
“Con un suministro estable de
antiprotones y combustible nuclear, la fusión mediante antiprotones
puede proporcionar abundante energía para grandes estaciones espaciales,
puestos avanzados y misiones de exploración con sistemas de energía
relativamente pequeños”, según se afirma en el informe “Technology Frontiers“.
Artículo publicado por Mike Wall el 11 de septiembre de 2012 en SPACE.com
lunes, 10 de septiembre de 2012
El límite del sistema solar más lejos de lo imaginado
Tras 35 años del lanzamiento de la sonda Voyager 1, podemos afirmar que está llegando a los confines del sistema solar, pero recientes datos dicen que no estamos tan cerca de la frontera como pensábamos hasta ahora. Así lo muestra un estudio que realizaron los investigadores de la Universidad Johns Hopkins en EEUU a través de la revista Nature.
La sonda fué lanzada el 5 de Septiembre de 1977, y según cálculos anteriores debería estar cerca del borde del sistema solar, pero lo cierto es que no es así.
La sonda está en este momento en la Heliofunda (región anterior a la heliopausa) donde se observa que el viento solar disminuye y se empiezan a manifestar los efectos del medio interestelar. Es justo en esta zona donde el plasma solar se desvía de su trayectoria radial a otra meridional.
Desde 2011 la Voyager 1 se fué reorientando periódicamente para medir el flujo norte-sur, y los resultados dejan ver que no existe viento meridional significativo. Los nuevos datos indican que, al contrario de lo que pensaban, la sonda no está a punto de cruzar la frontera del sistema solar.
Robert Decker, director de la investigación, indica que nuestro conocimiento del sistema solar debería ser reconsiderado, y quizá necesitemos una nueva formulación teórica de la interacción del viento solar con el medio estelar.
Actualmente, la Voyager 1 está a casi 120 Unidades Astronómicas del Sol (partimos de que una Unidad Astronómica es la distancia entre la Tierra y el Sol, unos 150 millones de kilómetros). La sonda fué lanzada como parte de la misión interestelar Voyager, junto con la Voyager 2.
Originalmente, la misión de ambas sondas era explorar Júpiter y Saturno, pero tras varios descubrimientos en estos planetas, el proyecto se prorrogó. La sonda Voyager 2 exploró además los planetas Urano y Neptuno, y tras esto las dos continuaron su viaje para conocer mejor las fronteras del sistema solar.
A modo aclaratorio añado un interesante vídeo sobre el sistema solar con datos muy interesantes de cada planeta, además de hablar sobre las zonas que aparecen en el artículo (heliopausa y heliofunda) y las sondas Voyager.
La sonda fué lanzada el 5 de Septiembre de 1977, y según cálculos anteriores debería estar cerca del borde del sistema solar, pero lo cierto es que no es así.
La sonda está en este momento en la Heliofunda (región anterior a la heliopausa) donde se observa que el viento solar disminuye y se empiezan a manifestar los efectos del medio interestelar. Es justo en esta zona donde el plasma solar se desvía de su trayectoria radial a otra meridional.
Desde 2011 la Voyager 1 se fué reorientando periódicamente para medir el flujo norte-sur, y los resultados dejan ver que no existe viento meridional significativo. Los nuevos datos indican que, al contrario de lo que pensaban, la sonda no está a punto de cruzar la frontera del sistema solar.
Robert Decker, director de la investigación, indica que nuestro conocimiento del sistema solar debería ser reconsiderado, y quizá necesitemos una nueva formulación teórica de la interacción del viento solar con el medio estelar.
Actualmente, la Voyager 1 está a casi 120 Unidades Astronómicas del Sol (partimos de que una Unidad Astronómica es la distancia entre la Tierra y el Sol, unos 150 millones de kilómetros). La sonda fué lanzada como parte de la misión interestelar Voyager, junto con la Voyager 2.
Originalmente, la misión de ambas sondas era explorar Júpiter y Saturno, pero tras varios descubrimientos en estos planetas, el proyecto se prorrogó. La sonda Voyager 2 exploró además los planetas Urano y Neptuno, y tras esto las dos continuaron su viaje para conocer mejor las fronteras del sistema solar.
A modo aclaratorio añado un interesante vídeo sobre el sistema solar con datos muy interesantes de cada planeta, además de hablar sobre las zonas que aparecen en el artículo (heliopausa y heliofunda) y las sondas Voyager.
viernes, 7 de septiembre de 2012
Más noticias sobre el ovni del Báltico
El famoso "ovni del Báltico" no es más que un depósito glaciar, una
formación rocosa arrastrada por el hielo hasta el mar hace miles de
años. A esa conclusión ha llegado Volker Brüchert,
profesor asociado de Geología de la Universidad de Estocolmo, tras
estudiar las muestras facilitadas por sus descubridor, el cazatesoros
Peter Lindberg, que no ha querido hacer ningún comentario al respecto.
El pasado mes de abril, el grupo de cazatesoros sueco Ocean X, liderado por Peter Lindberg, anunció a bombo y platillo el descubrimiento de un extraño y enorme objeto en el fondo del mar Báltico. Tenía unos 60 metros de diámetro y su curiosa forma ovalada, con dos picudos y largos salientes simétricos, unido a unas misteriosas marcas de arrastre de varios cientos de metros, hicieron pensar a Lindberg que dicho objeto había caído al mar y se había deslizado sobre el fondo hasta quedar totalmente inmóvil en su posición actual.
De inmediato se desataron las especulaciones, desde un antiguo experimento nazi a los restos de la Atlántida o, mejor aún, de una nave extraterrestre estrellada allí quién sabe cuándo. Sea como fuere, el objeto fue bautizado como "la anomalía del Báltico" y desde entonces Lindberg ha hecho todo lo posible por darle eco y reunir fondos para nuevas expediciones. Al mismo tiempo, claro, que recolectaba titulares en todo el mundo y una enorme publicidad para su empresa. Hasta el momento, su equipo ha realizado ya dos expediciones a la zona, y una tercera está prevista, aunque no confirmada, para el verano que viene.
El propio Lindberg maneja varias posibilidades sobre la naturaleza del objeto, al que califica de extraño y enormemente antiguo, "quizá decenas de miles de años antes de la Edad de Hielo", según sus propias palabras. Para aclararnos, el pico máximo de la Edad de Hielo tuvo lugar hace cerca de 20.000 años... Aunque nunca ha descartado del todo que pudiera tratarse de una formación natural, quizá un meteorito que atravesara el hielo durante aquél periodo glaciar, o el fruto de un volcán submarino.
Por supuesto, la localización exacta del objeto no ha sido revelada por Lindberg, que se garantiza así la exclusividad del (posible) hallazgo. Lo que sí ha dicho que el supuesto ovni se encuentra a unos 90 metros de profundidad en el fondo del golfo de Botnia, un estrecho brazo de mar de unos 700 km. de longitud situado entre Finlandia y Suecia.
Tal y como ya informó ABC, a finales de julio los buceadores de Ocean X recabaron algunas muestras del objeto, y las enviaron para su estudio a Volker Brüchert, profesor asociado de Geología de la Universidad de Estocolmo. Y sus conclusiones fueron un jarro de agua fría para Lindberg: "Me encontré -dijo el investigador- con un mineral negro que podría ser muy bien una roca volcánica. Mi hipótesis es que este objeto, esta gran estructura, se formó durante la Edad de Hielo hace muchos miles de años".
Vamos, que el geólogo encontró una explicación a las primeras de cambio sobre la "misteriosa e inexplicable" naturaleza del objeto. La web de divulgación científica Life's Little Mysteries se puso en contacto con el investigador, quien aseguró que no hay nada de misterioso en la "anomalía del Báltico".
"Es bueno que haya voces críticas sobre este supuesto ´misterio del Mar Báltico´-asegura Brüchert- . Lo que el equipo de Team X ignoraba por completo es que la mayor parte de las muestras que sacaron del fondo del mar eran granito, gneis (rocas con la misma composición que el granito) y arenisca". Y esto, según el científico, es exactamente lo que esperaríamos ver en una cuenca glaciar. El Mar Báltico entero es una gran cuenca glaciar, una región excavada por el hielo hace miles y miles de años.
Pero junto a esas rocas corrientes, los buceadores sacaron a la luz algo mucho más interesante: un fragmento de roca basáltica, un tipo de mineral que se forma al endurecerse la lava. "Dado que todo el norte de la región del Báltico está enormemente influenciada por el deshielo de los glaciares, tanto la estructura (el supuesto ovni) como estas muestras de roca se formaron probablemente en íntima conexión con los procesos glaciares y post glaciares. Y lo más probable es que esas rocas fueron transportadas por los glaciares".
En otras palabras, que el famoso ovni no sería más que un depósito glacial, una formación rocosa arrastrada al mar por los hielos (lo que, además, explica las marcas) hasta su posición actual. Por supuesto, ni Lindberg ni ningún otro miembro de Ocean X han querido hacer comentario alguno sobre los resultados de este análisis. En cuanto a las fotografías, conviene recordar que la única de la que se dispone es la del escaneo por sonar original. Una clase de imágenes que resultan bastante difíciles de interpretar y de las que todos los expertos en la materia advierten que no hay que tomarse al pie de la letra.
miércoles, 5 de septiembre de 2012
Un nuevo planeta que podría albergar vida
Un grupo de astrónomos europeos han descubierto una supertierra llamada Gliese 163c que podría albergar vida, ya que las condiciones de su superficie son similares a las de la tierra.
Thierry Forveille del observatorio de Grenoble en Francia nos indica que el planeta gira alrededor de una enana roja, un tipo de estrellas que son más pequeñas que nuestro sol, pero que duran más a costa de producir menos calor y luz, lo cual reduce bastante la zona habitable. Gliese 163c tarda 26 días en dar una vuelta completa a su estrella.
El planeta es más grande que la tierra, y 6,9 veces más masivo, y está ubicado a 50 años luz de nosotros hacia la constelación del Dorado. Los científicos argumentan que está orbitando el borde interno de la zona habitable.
Este estudio que ha sido publicado en la revista Astronomy and astrophysic, dice que según la composición de su atmósfera que aún se desconoce, el planeta podría tener océanos de agua líquida y soportar vida microbiana como la terrestre.
Si se confirma que la atmósfera de Gliese es similar a la de la tierra la temperatura de la superficie sería de unos 60º C, lo cual sería demasiado para las formas de vida más comunes en la tierra, pero los organismos extremófilos podrían sobrevivir sin problemas. Estos organismos podemos encontrarlos en muchos puntos de la tierra como en Yellowstone o en Rio Tinto, y en otros planetas podrían ser más comunes que aquí.
Thierry Forveille del observatorio de Grenoble en Francia nos indica que el planeta gira alrededor de una enana roja, un tipo de estrellas que son más pequeñas que nuestro sol, pero que duran más a costa de producir menos calor y luz, lo cual reduce bastante la zona habitable. Gliese 163c tarda 26 días en dar una vuelta completa a su estrella.
El planeta es más grande que la tierra, y 6,9 veces más masivo, y está ubicado a 50 años luz de nosotros hacia la constelación del Dorado. Los científicos argumentan que está orbitando el borde interno de la zona habitable.
Este estudio que ha sido publicado en la revista Astronomy and astrophysic, dice que según la composición de su atmósfera que aún se desconoce, el planeta podría tener océanos de agua líquida y soportar vida microbiana como la terrestre.
Si se confirma que la atmósfera de Gliese es similar a la de la tierra la temperatura de la superficie sería de unos 60º C, lo cual sería demasiado para las formas de vida más comunes en la tierra, pero los organismos extremófilos podrían sobrevivir sin problemas. Estos organismos podemos encontrarlos en muchos puntos de la tierra como en Yellowstone o en Rio Tinto, y en otros planetas podrían ser más comunes que aquí.
domingo, 2 de septiembre de 2012
Crean un ojo biónico y lo implantan con éxito
Unos científicos australianos en colaboración con estadounidenses han conseguido fabricar un ojo biónico e implantarlo en una mujer australiana ciega.
Suena a ciencia ficción, pero realmente consiguieron mejorar la vida de la paciente Dianne Ashworth, la cual padecía retinitis pigmentosa incurable. En el mes de mayo le fué implantado el dispositivo en el hospital de Victorian y un mes después lo activaron con éxito.
El artefacto fabricado por Bionic Vision Australia consta de 24 electrodos conectados con la parte posterior del ojo y unidos a un receptor que va adherido a la oreja a través de un cable. Cuando los electrodos reciben una señal del exterior a través de unas gafas especiales estimulan la retina, generando una señal que va luego al cerebro.
El ojo artificial devuelve al paciente una visión moderada, que le permite distinguir contrastes, objetos oscuros y diferentes tonos de luz.
En los próximos 18 meses los científicos trabajarán con Dianne Ashworth y otros dos pacientes con visión débil para probar diferentes niveles de estimulación eléctrica. La siguiente etapa del proyecto consiste en la instalación de una cámara que permitirá a los pacientes tener una visión más nítida del entorno.
La cirujano jefe del proyecto argumenta "lo que nosotros vamos a tratar de hacer es restaurar un tipo de visión que probablemente sea en blanco y negro pero que dará a los pacientes más movilidad".
Como dato interesante, la OMS muesta que hay 39 millones de personas ciegas en todo el mundo y 246 millones han perdido visión.
Los avances para las limitaciones físicas avanzan a ritmo lento, y asustan ya que cada vez está más cerca la fusión entre el hombre y la máquina. Podemos esperar un futuro muy biónico y tecnológico, nada bueno para los alérgicos a la tecnología.
Suena a ciencia ficción, pero realmente consiguieron mejorar la vida de la paciente Dianne Ashworth, la cual padecía retinitis pigmentosa incurable. En el mes de mayo le fué implantado el dispositivo en el hospital de Victorian y un mes después lo activaron con éxito.
El artefacto fabricado por Bionic Vision Australia consta de 24 electrodos conectados con la parte posterior del ojo y unidos a un receptor que va adherido a la oreja a través de un cable. Cuando los electrodos reciben una señal del exterior a través de unas gafas especiales estimulan la retina, generando una señal que va luego al cerebro.
El ojo artificial devuelve al paciente una visión moderada, que le permite distinguir contrastes, objetos oscuros y diferentes tonos de luz.
En los próximos 18 meses los científicos trabajarán con Dianne Ashworth y otros dos pacientes con visión débil para probar diferentes niveles de estimulación eléctrica. La siguiente etapa del proyecto consiste en la instalación de una cámara que permitirá a los pacientes tener una visión más nítida del entorno.
La cirujano jefe del proyecto argumenta "lo que nosotros vamos a tratar de hacer es restaurar un tipo de visión que probablemente sea en blanco y negro pero que dará a los pacientes más movilidad".
Como dato interesante, la OMS muesta que hay 39 millones de personas ciegas en todo el mundo y 246 millones han perdido visión.
Los avances para las limitaciones físicas avanzan a ritmo lento, y asustan ya que cada vez está más cerca la fusión entre el hombre y la máquina. Podemos esperar un futuro muy biónico y tecnológico, nada bueno para los alérgicos a la tecnología.
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